Manotazo de ahogado: la estrategia de Macri para evitar elecciones adelantadas

Los 15 puntos arrasadores de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri en las PASOS argentinas obligó a este último a tomar medidas de urgencia para recomponer el debilitamiento político de su imagen. ¿Podrá frente a la crisis, el desapego de los medios hegemónicos, la desconfianza de los mercados internacionales y el malestar social revertir la situación? o ¿acaso estamos ante una posibilidad latente de elecciones adelantadas?

 

El pasado domingo se votó en Argentina las elecciones primarias, también conocidas como primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASOS) y el peronismo se impuso por una cifra abrumadora. Nadie se imaginó que la diferencia hubiese sido tan estrepitosa, que los 15 puntos de Alberto Fernández sobre Mauricio Macri -los dos principales candidatos a la presidencia- haya opacado en cierta manera la notable división social que se vive en la Argentina. Tal es así que la oposición festejó hasta altas horas de la madrugada como si realmente se tratara de la nueva sucesión al poder.

Condenados a sus promesas incumplidas, a las negligencias políticas y económicas que llevó al país a una hiperinflación, desmoronamiento de la moneda argentina, dólar por las nubes, una extrema polarización en la sociedad y un endeudamiento jamás antes visto, el voto en las urnas no fue otra cosa que el remedio de su propia medicina. Lo que ellos llamaron “la revolución de la alegría” terminó siendo todo lo contrario; en el reducto político de Cambiemos se respiraba preocupación e incertidumbre, su lado afligido desconocido hasta el momento.

Sin tantos atenuantes, desvanecido por completo y esquivo como principal componente discursivo, Mauricio Macri salió a responder a la prensa y reconoció antes de los resultados finales el duro revés electoral. “Desde mañana estaremos trabajando con este mensaje claro que nos ha dado el votante”, se atajó. En el momento que una periodista consultó sobre la reacción de los mercados y una posible “inflación galopante”, el mandatario sostuvo: “Es responsabilidad de todos. Especialmente en aquellos que han recibido más votos”. La falta de autocrítica y la culpabilidad que le propinó a otras fuerzas políticas trajo consigo un enorme rechazo social, siendo criticado por distintas celebridades. Inclusive por aquellos que aún mantenían una gota de confianza.

Las negativas para el gobierno no detuvieron su marcha y al día siguiente el país convulsionó: “El dólar trepó por encima a los 60 pesos”; “Riesgo país alcanza los 1467 puntos”; “Las acciones sufrieron una baja histórica de 38%”; “Ya no hay confianza de los mercados para con el gobierno”. Macri se metió en su propio laberinto, se encarceló a la condena social a raíz de la soberbia respuesta a las innumerables protestas de la gente. Los argentinos dijeron basta: cansados de los constantes ataques a la clase trabajadora, mediante tarifazos y ajustes, recibió el cachetazo (anticipado por sus propios compatriotas) de las austeras políticas y económicas rechazadas por los votantes argentinos, lo que puso en serias dudas la reelección de su mandato.

El llamado a la oposición, en búsqueda de llevar tranquilidad a los mercados, y las medidas económicas favorables a la clase trabajadora que anunció hace unos días no es más que un grito de auxilio y desesperación entre tanto disgusto e incertidumbre. La soga apretó con dureza y la soledad no tardó en llegar; criticado por su mismo círculo político se le sumaron los medios imperantes del país, quienes se mostraron “generosos” durante toda la gestión macrista, y que ahora comenzaron a emplear una llamativa postura de desapego. La prensa internacional, como el majestuoso New York Times, tampoco se mostró exenta a la situación. “Final del juego”,“la oposición argentina está lista para derrotar a Macri después de una gran primaria” fueron algunas de las frases resonantes tras el triunfo del peronismo.

Los tiempos en Argentina corren a mil y la confianza tanto del pueblo argentino como de los mercados internacionales son muy delicados. La situación se convirtió en insostenible: la crisis se profundiza día a día y la división entre los argentinos no es otra cosa que un factor explicativo de la situación. La imagen de Mauricio Macri cayó en un declive casi irreversible y los mercados internacionales, que se sintieron “engañados”, quitaron la confianza en el gobierno y la economía se desplomó a pedazos.

Ante el evidente terreno hostil, ¿podrá Mauricio Macri resistir hasta el 27 de octubre, el día en el cual se conocerá definitivamente el mandato en la Argentina? ¿Afrontará con éxito la indiferencia de los mercados internacionales? ¿Cómo recuperará los votos del grupo mayoritario de argentinos que ya no confían en su palabra y buscan un cambio inmediato? ¿El llamado a la oposición es la apertura al pensamiento de unas elecciones adelantadas?

 

Alejandro Garavaglia

Periodista cordobés y amante del fútbol.

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